Más que una cervecería.
En Picoteo no se entra por una cerveza. Se entra por una conversación pendiente, por el partido del Celta, por celebrar el viernes o porque el martes también merece brindis.
Somos el rincón de Eugenio Kraff donde el camarero te conoce por tu nombre, donde la abuela cena con los nietos y donde los amigos de siempre encuentran sitio aunque la terraza esté llena.